Vaya, menuda sorpresa. No esperaba que fuera asi esta ciudad.
Bordeando el mar, edificios como los de cualquier otra ciudad, pero puede hacer que nos transportemos a otros tiempos, medievales, antiguos.
Torres, murallas, empedrados, calles en las que resuenan aun espadas.
Creo que me gustaria recorrer Tallin de la mano contigo.
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